27 mayo 2012

She's a rainbow

Puedo jugar con las palabras pero no puedo llegarte al corazón con sonidos de colores.

Podría sentirlo por completo y lo único que hago con la música es escucharla. No quiero quedarme encerrada para siempre.

Tengo el don de convertir las palabras en siluetas de arcoíris pero solo puedo oír las partituras. Puedo saltar para acercar los días pero no para pincharme el dedo con una corchea.

Ayúdame a despertarme. Quiero hundirme por completo.

-La gente ve las cosas como un patrón determinado que se repite en el momento preciso para percibir lo que necesitan. Lo suficiente para seguir con sus vidas. Tú sabes de qué color es el grunge y cómo es el tacto del blues.

Pienso en preguntarle de qué color cree que eran los acordes de Jimi Hendrix, pero vuelvo a saborear el tabaco.

-Antes sabían que nuestras limitaciones no significan que el mundo las tenga.

Se tumba en el suelo frío, al lado de un vinilo de Elvis.

-Antes estábamos más llenos.

05 mayo 2012

Stray song

Are you afraid of the sixties?

You should hit the floor

But they can fix it quickly with their rock and roll


Charm flowing through the moves

his tempting crooked smile

They drove into the madness that tv guy


Johnny B. Goode is not on radio anymore

and Bowie's cherry bomb has just already exploded

One-eyed glimmer pirate's no longer dancing in the moon

C'mon shake it, honey, you're sweeter than strawberry gum


Say we will make it again

Take rolling sound to today


Mohawks out of control

they saved the queen

but blues created the rhythm that made them real

01 abril 2012

Can't be seen

Era dorado.

Todo él era dorado y mágico. Un incomprendido cruel al que solo le faltaba alguien que le calentara el corazón.

Solo le hacía falta descongelarse, pero su guitarra no fue suficiente.

Sus estrambóticos instrumentos de viento tampoco.

Timidez recubierta con una capa de arrogancia, disimulaba su fragilidad enterrándola en pieles púrpuras, ostentosos broches y holgos sombreros para tapar bajo su sombra una mirada insegura que cambiaba de color.

Proveedor de talento autoinfravalorado lleno de romanticismo en los días de vino y rosas. En el ojo del huracán, en mitad de la tormenta con la única compañía de los polvos hipnóticos en los últimos años de la psicodelia.

Tocaba las teclas del piano siguiendo el ritmo de sus latidos. Las drogas se comieron su timidez y luego se lo tragaron entero. Cortaron el cable rojo de la bomba de relojería que era su hipersensibilidad.

La mirada del alquimista musical se ha desvanecido en algún lugar de la noche. Desliza la yema de sus dedos por las ásperas cuerdas de la guitarra porque tiene que agarrarse a algo de la realidad.

-Qué le pasa.

No le pasa absolutamente nada, ese es el problema. No siente porque ya nadie lo hace. El mundo flota en la superficialidad de una imagen de pantalones desgarrados y chalecos de cuero y él se ha quedado hundido en el blues.

-Que coma algo.

Ahora todo le sabe a ceniza.

El mártir del rock que ha convertido su don en su sentencia y su sensibilidad en su condena.

30 marzo 2012

2000 light years from home

Charly quería viajar sola.

Deslizarse dentro del vagón de un tren -en su cabeza lo imaginaba salido de una estética steampunk- y sumergirse en un atardecer terroso de la India al compás de Eric Clapton.

Solía decir que si no podía viajar en el tiempo, iría lo más lejos que su vista alcanzara.

Agobiarse en subterráneos fríos de fluorescentes azules parpadeando en el techo de las mazmorras de hierro y ruedas de una gran ciudad, perderse en la marea de colores vivos de un mercadillo en algún punto exótico del sur, ensarzarse en un combate cuerpo a cuerpo contra las olas de la orilla del Pacífico, tomar un café en las noches bohemias de París, recrear las tertulias literarias del siglo XX, iluminarse con la policromía de los faroles chinos mientras desaparecen en el firmamento asiático. Empaparse de la esencia del último rincón del mundo y salpicarse del folclore que habitara en él.

Quería viajar al pasado cruzando Abbey Road y seguir el rumbo de la música desde que el primer amplificador se enchufara en un oscuro pub de Londres. Quería experimentar riffs desgarradores en la lucha entre el jazz y el rock and roll, pintarse el alma en Woodstock, escupir a la cara del sistema en la revolución del punk e impregnarse del sonido Seattle en el Crocodile Café en pleno auge del grunge.

Las películas estrambóticas de ciencia ficción enseñaban como imposibles portales a otros tiempos y lugares, y Charly se había dado cuenta de que existían y se llamaban arte.

Charly tenía miedo de que lo establecido acabara reinando en su vida. Es lo que le habían enseñado con sus guitarras de cuerdas de acero criadas en el blues de los años 60.

26 marzo 2012

Wild horses

Me gustan los batidos fríos de fresa y plátano en vasos de cristal. Y que haya gotas de agua haciendo carreras hacia abajo por el lado de fuera. Me gusta que el whisky me queme el cuerpo por dentro. Me gusta David Bowie, pero no ahora. Cuando parecía un pirata azul y rojo brillante venido de otro planeta.

-¿Y qué más?

-Y el sombrero blanco que llevaba Brian Jones.

Jade dio una calada y sopló el humo seco hacia arriba, apoyando la cabeza en el borde de la puerta granate metalizado del descapotable. No se dieron cuenta pero se había hecho de día y el horizonte se había teñido de rosa durante la noche. Las montañas de amarillo.

-Le gustaban los pájaros.

-¿Cómo?

Charly reclinó la cabeza en el cuero raído del asiento del copiloto y se ocultó bajo la seda naranja de su pelo. Se mordió los labios. Sabían a fresa del protector labial que se había untado de madrugada.

-Una vez se metió en el mar para seguirlos.

Charly empezó a juguetear con los botones de las mangas de su chaqueta vaquera. Los frotaba poco a poco, como si fueran una lámpara mágica.

-Dicen que las canciones que nunca enseñó escondían a Bob Dylan.
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